Desde hace algún tiempo he ido guardando en una caja roja algunas historias, relatos, microcuentos y pensamientos. Algunos reales, otros imaginarios. Ahora los comparto con vosotros...

martes, 11 de febrero de 2020

La primera vez



Empezó a llorar sujetando firmemente el enorme cuchillo de cocina en su mano derecha. No entendía cómo había ocurrido, nunca le había pasado nada parecido en sus treinta y dos años de vida. La sensación era extraña y, a la vez, placentera. Se asustó de sí mismo por pensar en que le apetecía repetir esa experiencia, volver a sentir el cosquilleo que acaba de sentir en su tripa. Allí la tenía, delante de sus ojos aún húmedos, inerte y retándole a continuar. Mientras le volvía a clavar el cuchillo, pensó: “Maldita cebolla”.

[Enviado a Relatos en Cadena de la Cadena Ser]

miércoles, 22 de enero de 2020

Reyes Magos


Los zapatos vacíos brillaban junto a la puerta. Otros años aparecían por la mañana llenos de caramelos y chucherías, rodeados de regalos. Pero este enero era diferente. Ella se marchó para siempre unas semanas antes y toda su ropa y sus zapatos seguían en el armario. Al apagar la luz antes de irse a dormir, un pensamiento fugaz cruzó por su mente: “¿Y si sigue existiendo la magia?”. Cuando despertó del efecto del ansiolítico sintió de nuevo la ilusión en la tripa, como cuando era niño. Saltó de la cama y corrió hacia la puerta. Allí seguían los zapatos vacíos.

[Enviado a Relatos en Cadena de la Cadena Ser] 

lunes, 28 de octubre de 2019

miércoles, 26 de junio de 2019

¿A dónde van las hojas?



Cada mañana a primera hora recorro el Retiro para limpiar y adecentar el Parque. Llevo más de veinte años trabajando en esto y nunca había visto lo que está ocurriendo este otoño: las hojas que caen de los árboles están desapareciendo. Cuando entro al Parque, no queda ni una hoja en el suelo. Ayer decidí quedarme a pasar la noche para ver qué ocurría. Y lo descubrí.
Vi a un tipo extraño salir de la Osera de la Casa de Fieras, recoger con una pala los montones de hojas que había cerca, guardarlas en un saco y volver a entrar. Repitió este proceso varias veces. Le seguí y entré a una especie de cueva subterránea por una trampilla que se dejó abierta. Y allí estaba el tipo, revisando una por una todas las hojas y guardando en sobres transparentes las que iba eligiendo.
“¿Qué estás haciendo?” le pregunté. “Colecciono hojas.” me respondió sin sorprenderse de mi presencia. “Y ¿para qué?” me picaba la curiosidad. “Para construir un libro. Un libro con todas las hojas diferentes. El libro más grande y más bonito del mundo.”, me dijo con una sonrisa burlona.

sábado, 25 de mayo de 2019

Microcuento

Nunca consiguió hacer del mundo un lugar perfecto. Pero siempre intentó hacer del mundo un lugar mejor.